Data Analytics: Oportunidades para la salud del siglo XXI

Con los avances tecnológicos actuales es natural que el flujo de información digital en el área de salud se genere a velocidades y magnitudes cada vez mayores. Sin embargo, los actuales sistemas de información inmersos en esta área suelen ser deficientes. El poco provecho que se hace de estas valiosas fuentes de conocimiento están llamando la atención de la investigación en el área de Data Science, donde cada vez son más las iniciativas que tratan de combinar y utilizar distintas técnicas de análisis y almacenamiento de grandes cantidades de datos, para generar utilidad a los profesionales especialistas en el área de la salud.

Dentro de las ventajas que puede representar la aplicación de herramientas de Data Mining y Big Data sobre esta fuentes de datos, es posible mencionar: Análisis de patrones de salud, para descubrir asociaciones presentes en registros clínicos masivos y profundizando más allá de la evidencia de un caso clínico puntual.

Análisis de datos no estructurados, una práctica común presente en estas aplicaciones ya que las fuentes de datos de registros clínicos suelen no tener una estructura predefinida o clara al momento de trabajar con ellos.

Apoyo a la toma de decisión en base a estadísticas y predicción, a través de recomendaciones que utilicen algún algoritmo de clasificación o la generación de estadísticas en base a los datos analizados, lo que permite a los especialistas tener una perspectiva mucho más amplia del caso al que se enfrentan. Por último, es posible generar seguimiento de diversas fuentes de datos: registros clínicos, comportamiento de pacientes, registros farmacéuticos, entre otros datos, para enriquecer el análisis.

El uso y adaptación de estas técnicas es un proceso complejo, que requiere la evolución de los sistemas de información actuales pero también de una adaptación cultural. Las organizaciones asociadas a salud deben superar la eventual resistencia al cambio de su personal, al enfrentarse al uso de nuevas plataformas tecnológicas y además las distintas fuentes de información deben desarrollar una cultura de compartir información, desarrollando políticas que fomenten estas prácticas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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